nuevos planes, idénticas estrategias
mis vomitonas me convierten en un descaradocasualidades
Anteayer coincidí con alguien. Y probablemente vuelva a coincidir en los próximos días. Quizás, como anteayer, volvamos a comer juntos. O cenar. Y, probablemente, no nos dirigiremos la palabra más que para ofrecernos vino, o algún dulce. Dos besos al llegar (hay quien te golpea con la mejilla, ella besa, despacio), dos besos al partir, quizás si nos pilla el cambio de año dos más… Ninguno de los dos será (fue) capaz de sostener la mirada (igual fui yo el único, igual todo está en mi imaginación). Los roces casuales normales en un salón pequeño repleto de demasiada gente. Ya se sabe, los piropos entre borrachos no cuentan, que te quiten diez años de un golpe no vale si es probable que ambos estén borrachos.
Y sin embargo, me apetece decirle a hurtadillas que me he acordado de ella alguna vez; que aquella noche fue especial; hablarle de las mariposas (pobrecitas, ahogadas en el estómago). Darle las gracias. Por regalarme una sonrisa.
Por cierto, no he dicho nada: Feliz Navidad. Y Feliz 2010.